viernes, 14 de noviembre de 2008

El riesgo de deformaciones óseas, infecciones y problemas circulatorios se pueden reducir tomando algunas medidas.


EM, VyS, martes 24 de junio de 2008.

Las amenazas van desde dolor hasta juanetes y pie diabético.

Por Paula Leighton N.

A lo largo de su vida una persona promedio camina el equivalente a dar tres veces la vuelta al mundo.

Semejante proeza de los pies, a la larga puede ir causando molestias, dolor y deformaciones que incluso pueden derivar en pérdida de dedos o amputaciones si a los malos hábitos se suman enfermedades como diabetes o problemas vasculares.

Y si bien algunos trastornos son inevitables, es posible estar atento y tomar medidas para reducir su impacto.

Un artículo en "The New York Times" sugiere algunas preguntas que pueden ayudar a evaluar su riesgo:

¿Tiene sobrepeso?

La fuerza que soportan los pies equivale a 120% el peso corporal. "La obesidad somete a un enorme estrés todas las estructuras de soporte del pie", dice al "New York Times" el doctor Bart Gastwirth, de la U. de Chicago. Esto puede causar fascitis plantar -una inflamación en el tejido que conecta el hueso del talón con los dedos del pie-, dolor de talones y empeoramiento de algunas deformaciones en los dedos.

¿Tiene mala circulación?

"Hipertensión, tabaco, diabetes y sobrepeso pueden causar ateroesclerosis, lo que va tapando las arterias. Cuando esto se prolonga en el tiempo, se interrumpe la circulación hacia las extremidades, lo que puede incluso provocar la pérdida de dedos", dice el doctor Leopoldo Mariné, cirujano vascular de la U. Católica.

Las enfermedades reumatológicas también pueden causar compromiso arterial.

La primera señal de una mala irrigación hacia los pies es la llamada claudicación intermitente: un dolor muscular intenso a nivel de la pantorrilla o del muslo, durante un paseo o tras un ejercicio físico leve y que se debe a la falta de oxigenación de los músculos de las piernas.

¿Tiene jaqueca?

Las personas que consumen de forma frecuente analgésicos con ergotaminas deben tener precaución, advierte el doctor Mariné. Esto porque dicho compuesto actúa provocando una contricción o reducción del diámetro de las arterias, incluyendo las que irrigan los pies. "En casos extremos, este efecto puede causar lesiones y la pérdida de dedos".

¿Sufre diabetes?

Los diabéticos no sólo tienen problemas de circulación. También hay un daño neuropático que les hace perder sensibilidad en los pies, por lo que no perciben dolor si tienen alguna herida o lesión en la piel. "Sus heridas se infectan más rápido y pueden profundizarse, por lo que es fundamental que se revisen los pies a diario con un espejo y eviten calzado apretado", dice Mariné.

Alejandro Iribarren, presidente de la Sociedad Chilena de Podología Clínica agrega que "en los protocolos de prevención del pie diabético está normado que acudan cada 30 días al podólogo, pues ellos no pueden cortarse las uñas ni efectuar ningún tipo de intervención, debido a que su sensibilidad está alterada".

¿Hay juanetes en su familia?

La aparición de juanetes tiene un componente genético. Si éstos son discretos y no duelen se puede convivir con ellos sin problemas. "Pero los zapatos de taco y la falta de ejercicio pueden hacer que éstos aparezcan más rápido y con síntomas más severos", advierte el doctor Sergio Fernández, traumatólogo de la Clínica Santa María.

¿Usa tacos altos?

Los zapatos de taco alto y los puntiagudos no son amigos de los pies. Además de acentuar los problemas de juanete, son la principal causa de pie plano anterior y de "dedos en garra", advierte el doctor Fernández. "En este caso, los dedos se recogen y se hacen prominentes hacia arriba, provocando dolor y heridas por roce con el zapato". Al principio se puede corregir con plantilla y calzado adecuado, pero si no se previene, con el tiempo los dedos se rigidizan y sólo es posible corregirlos con cirugía.

Si usa tacos, éstos no debieran tener más de 5 cm de altura. Al sacárselos póngase calzado amplio y bajo y practique actividades de elongación, incluyendo tenis y natación, dice Fernández.

¿Ha visitado a un podólogo?

"Se recomienda ir al podólogo al menos una vez cada 60 días para que éste efectúe una evaluación del pie, remueva durezas, corte de uñas y si detecta alguna patología del pie, sugiera consultar con un dermatólogo, traumatólogo u otro médico", dice Iribarren. A diferencia de los pedicuros, que se preocupan de la estética del pie sano, los podólogos están registrados en el Ministerio de Salud como profesión paramédica y están capacitados para hacer tratamientos en los pies y educación sanitaria, dice el especialista.

Talco y uñas.

El cuidado diario de los pies es clave para mantener los pies sanos.

Tras ducharse hay que secarlos cuidadosamente, en especial entre los dedos, para evitar la humedad y consiguiente infección por hongos. Si usa talco, "éste se debe aplicar sin espolvorearlo, sino frotando y esparciendo con suaves masajes hasta lograr la perfecta absorción. De no ser así, también constituye un factor predisponente para la proliferación de hongos", dice Alejandro Iribarren.

El podólogo agrega que el corte correcto de las uñas depende de la forma del dedo, "pero en general, debe ser recto y luego pulir los bordes con una lima de cartón para evitar posibles uñas encarnadas".

MECÁNICA: Cada pie tiene 26 huesos (19 de ellos en los dedos), 33 articulaciones y más de 100 ligamentos.

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Los tacos altos embellecen tu figura. Prolongan la línea de tu cuerpo, haciéndolo ver más esbelto y grácil.

Pero usar tacos altos durante largos periodos puede afectar mucho más que los pies. Hasta las mujeres más expertas en su uso, pueden sufrir de dolores de espalda, rodillas y pies, por causa de los 10 centímetros extra de altura

Seguir estos pasos puede ayudarte a reducir el doloroso efecto de los tacos altos en tu cuerpo.

1. La mejor manera de usar tacos altos cómodamente es directamente no usarlos. Sin embargo, si realmente necesitas hacerlo, elige tacos un poco más bajos y levemente más anchos. Esto no evitará necesariamente que se desgasten tus articulaciones, simplemente hará que tu caminar sea más fácil y menos doloroso.

2. Cuando compres zapatos con taco siempre toma la medida de tus pies. Aunque tus pies tal vez ya dejaron de crecer, la forma de tu pie se transforma con los años, ya que los depósitos de grasa cambian de lugar. Nunca temas probar un zapato más ancho o de mayor tamaño. Los talles de zapatos varían según el fabricante, de modo que aunque normalmente calces 38, es posible que a veces necesites un 39.

3. Es aconsejable usar almohadillas y geles para pies, a fin de brindarles una mayor comodidad durante largos periodos de uso.

4. Siempre recuerda caminar apoyando "taco, punta, taco, punta", y de mantener tu cuerpo bien erguido. Imagina que tienes un hilo que corre desde la base de tu columna hasta tu cabeza y que te jala hacia arriba. Sostener la cabeza en alto con los hombros hacia atrás aliviarán el dolor y te darán un aspecto de mayor confianza.

5. Tambalearse sobre tacos altos, hace mover el centro de equilibrio de tu cuerpo, lo cual puede provocar daños en la columna. Para minimizar esto, prueba hacer Pilates regularmente a fin de mejorar la estabilidad de tu tronco. Reforzando tus músculos abdominales, podrás combatir el dolor de espalda efectivamente. Otro beneficio adicional de ejercitar estos músculos es una mejor postura, lo cual te desarrolla una figura más estilizada.

6. Aumenta la flexibilidad de tu cuerpo con sesiones regulares de yoga. Estirar los músculos de las piernas antes y después de usar tacos altos mejorará la tolerancia de tu cuerpo hacia los tacos.

7. Mima tus pies tras un largo día con tacos, metiéndolos en un fuentón con agua caliente y miel. La miel tiene propiedades antisépticas y el agua caliente suavizará tus pies. Mezcla una taza de miel en 4 litros de agua caliente. Déjalos reposar por 15 minutos y sécalos.